Como todas las sociedades actuales, España está en el proceso de desarrollar su política en cuanto a los derechos de la gente transgénero. De acuerdo con un reciente estudio realizado por el sitio web Buzzfeed, en asociación con la empresa encuestadora Ipsos y el Instituto Williams de la Escuela de Leyes de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), “España es el país más favorable en la lucha por los derechos transgénero en el mundo; sin embargo, es innegable que la transfobia es un problema muy grave en la sociedad española, no solo a nivel personal sino también institucional”.[1]

 

Teóricamente, el debate debería ser muy simple: el artículo 14 de la Constitución española garantiza la igualdad legal a todos los españoles y españolas, y prohíbe cualquier discriminación “por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”.[2] Esas protecciones incluyen la identidad de género, el hecho de qué debe conducir la conversación sociopolítica sobre los derechos transgénero. Lamentablemente, la realidad es muchas veces distintas.

El cumplimiento de los derechos de los españoles transgénero (especialmente el de los menores de edad) es dependiente de la ideología de los representantes públicos. Como escribe Rafael J. Álvarez, “cada comunidad autónoma, cada ayuntamiento, cada colegio, cada médico y cada juez aplica los derechos de los menores transexuales a su antojo”, lo que produce disparidades al acceso a la terapia hormonal, el uso de los aseos públicos, la capacidad de cambiar el nombre y/o el género designado en documentos oficiales, etc. Una organización llamada Asociación de Familias de Menores Transexuales Chrysallis está propugnando una ley que establecería regulaciones estandarizadas para toda España, pero hasta que algo así se cumpla, los niños transgénero tendrán que depender en las regulaciones (o la falta de ellas) de su comunidad autónoma (CC AA). Actualmente, Canarias, Cataluña, País Vasco y Andalucía permiten el acceso a los bloqueadores hormonales sin restricción de edad, mientras que Aragón y Madrid solo permite el acceso hasta los 16 años.[3]

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Por su parte, la Unión Europea, a través de su Agencia de Derechos Fundamentales (FRA), es muy partidaria de defender estos derechos, y alienta a los países europeos para que incorporen leyes que protejan a sus ciudadanos transgénero. La FRA aboga por la ‘despatologización’ de las identidades transgénero (es decir: no considerarlas como un trastorno); el reconocimiento social y legal de la identidad de género con que uno se identifica, sin otra confirmación que su declaración autónoma; la sencilla reasignación legal del sexo; la prevención del divorcio forzado; la protección del derecho de reunirse para marchas y celebraciones, etc. sin barreras; la protección contra los discursos de odio; la creación y sostén de organizaciones que protegen y abogan por la gente LGTBI; la protección de la gente intersexual (nacidos con características biológicas de ambos sexos); y la protección del derecho de asilo de las personas transgénero. En cuanto a los derechos y protecciones apoyados por la FRA, España es uno de los países con una legislación más avanzada.[4]

No obstante, la discriminación, el odio, y la violencia todavía ocurren y afectan a la población transgénero, que ya es vulnerable en la sociedad por la falta de reconocimiento y respeto por su identidad. De acuerdo con una encuesta por la FRA en 2012 de personas transgénero europeas, el 54% de los participantes había experimentado discriminación en el año pasado, un 62% había experimentado acoso, y un 8% había sufrido un ataque físico o sexual por causa de su identidad de género. La discriminación afectaba particularmente en el trabajo, no solo en encontrarlo sino también en cumplirlo.

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En particular, entre las personas encuestadas que viven en España, el 60% decía haber experimentado discriminación en el último año y un “82% dijo ocultar su transexualidad a menudo o siempre cuando estaban en Secundaria”. Estas cifras son muy altas para el país más favorable del mundo a los derechos de este colecrtivo, lo que pinta una imagen muy lúgubre para la población transgénero, especialmente para los jóvenes.[5]

 

Un ejemplo muy oportuno de la opresión que ellos experimentan se puede encontrar en el caso de HazteOír, una organización “ultracatólica” que en febrero financió un autobús pintado con lemas transfóbicos (diciendo que el género es dictado por los genitales y que las identidades transgénero son un engaño). El bus se está conduciendo por las ciudades de España para difundir su mensaje conservador. La organización Plataforma por los Derechos Trans lo considera una “incitación al odio” y está luchando por retirarlo; mucha gente ha firmado una petición con eso propósito, pero la Fiscalía todavía no ha hecho nada para prohibirlo.

 

Hay un debate entre la gente conservadora, que argumenta que organizaciones como HazteOír tienen el derecho de expresarse sin restricción, y la gente liberal, que argumenta que ese derecho no protege al discurso de odio. Pero lo que los conservadores ignoran es que los mensajes transfóbicos de organizaciones como HazteOír tienen consecuencias mortales. Incidentes así contribuyen a un ambiente de intolerancia y marginación, lo que permite incurrir en la discriminación y el acoso, y resulta en que las personas transgénero se sienten sin alivio o esperanza. Por el “índice de suicidios en menores transexuales” que ronda el 42%, es obvio que estos casos de “expresión libre” son peligrosos.[6] El discurso de odio es un acto violento igual que un ataque físico: también hiere a la víctima, y también produce consecuencias físicas.

 

Aún en un país considerado tan progresista en este asunto como España, los derechos transgénero tardan mucho en cumplirse. El debate sociopolítico actual distrae de la realidad legal, dictada por la Constitución, y que garantiza la protección total para las minorías. Hasta que se actúe en la ley, España no podrá satisfacer su reputación de ser una sociedad tolerante e igualitaria.

 

 

 

 

Bibliografía utilizada

 

 

“¿Por qué España es el país más “friendly” a la agenda transgénero?” de David Ramos. https://www.aciprensa.com/noticias/por-que-espana-es-el-pais-mas-friendly-a-la-agenda-transgenero-51181/

 

Constitución española: Título I. De los derechos y deberes fundamentales. http://www.congreso.es/consti/constitucion/indice/titulos/articulos.jsp?ini=14&tipo=2

 

“Unas CCAA dan más derechos a los menores transexuales que otras” de Rafael J. Álvarez. http://www.elmundo.es/espana/2014/07/22/53ce1750e2704e39058b4570.html

 

“Diez avances y puntos negros en los derechos del colectivo LGTBI en Europa” de Laura Olías. http://www.eldiario.es/desalambre/avances-derechos-colectivo-LGTBI-Europa_0_463004836.html

 

“El 62% de los transexuales europeos ha sufrido acoso y el 54% se ha sentido discriminado” de Laura Olías. http://www.eldiario.es/sociedad/transexuales-europeos-haberse-sentido-discriminado_0_332817195.html

 

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